martes, marzo 01, 2011

Digresiones de una manzana

Se nos fue febrero, tan cortito él, y creo que fui capaz de habitarlo dignamente, tan cortita yo.
Tan cortita y tan manzana.  Tan caída de un árbol de raíces abrazando asfalto.
Tan manzana como si prohibida, como si leyenda, como si rotunda un día descubriera que tengo las certezas mordisqueadas.
Se nos fue febrero y ya no supe si era peor rodarme de la cesta o abandonarme en el patio de un colegio.
Se nos fue el delirio y sus veintiocho días y su clima propicio para hacer de la maduración un motivo.
Se nos fue febrero y yo aquí tan oronda, tan manzana, tan proclive al agusanamiento como al diente ansioso.
Y caí
caí
y sucede que ya es marzo y que me envuelvo en hojas de calendario para ver si estoy más pronto, pero no... sigo siendo un remedo de apetencias, un motivo descrito en el apartado de tentaciones clásicas, una esfera abrillantada por un suéter roído, una recomendación disfrazada de salud.
Se nos rodó febrero cuesta abajo.  Rodamos dignamente, digo yo.

4 comentarios:

Alex dijo...

Una recomendación disfrazada de salud! sí!
un beso Bea.

Montserrat Algarabel dijo...

Me encantó. Oronda es una palabra tan bonita, casi como tu :)

Joaquin Antonio dijo...

A veces eres como ciertas mariposas que cuando cree uno tenerlas en la mano más se alejan y se tornan inalcanzables, pero un así queda la sensación de tenerlas asidas en la mano. Eso creo yo o esa es la sensación que me queda después de leer, ¿o mordisquear? esa manzana. Un beso

lalocadearriba dijo...

Como dicen en mi barrio; el que avisa no traiciona....tengo un blog www.elchoreo.blogspot.com en donde me alzo, orondo, sin cargos de ninguna índole con los escritos que bien valen la pena, y éste, el tuyo, así me lo parece. Afectuosa y delictivamente, Marcelo C.