viernes, noviembre 07, 2008

Corte... y queda

Lo tenía encuadrado como si fuera una película porque además tenía buena fotografía: todo en rojo y negro, en un intento contemporancio de bar moderno pero con el tufillo del barrio. En un extremo, gorda solitaria bebe un gin tonic. En el otro, pakistaní sobrio come sopa del tupperware que le acaba de traer una niña. Detrás de la barra, un camarero que se parece a René Crespo nos informa que volverá en un momento.
La música es buena.
En la mesa de junto se sientan cuatro personas que no piden nada y gritan mucho.
Sale de escena el pakistaní -que resultó ser el dueño del bar- y llega una chica que come arroz y se va.
En un momento nos quedamos solos en el bar hablando sobre el Veracruz de Vila-Matas. He recibido mi primer regalo de cumpleaños.

Dos tequilas cortesía de la casa.
Más cortesías.
Más noche.
De pronto soy yo la que está en medio de la película. Los diálogos son difusos y extraños.
Se me olvidó el guión. Empiezo a improvisar pero no sé exactamente qué estoy diciendo.
Creo que no es importante con todo esto, tan rojo y tan negro y tan lento.
Excelente banda sonora para una película de tan bajo presupuesto (Talking Heads, David Bowie, Portishead, Herbie Hanckok, Winehouse, La Velvet... )

Corte a...
Paseo por las Ramblas. Ahora todo es gris y mojado. No hay música de fondo pero los diálogos empiezan a tomar más consistencia. Ya se nota que las palabras van más encaminadas a enumerar recuerdos sobre las veces que hemos caminado este tramo.
Disolvencia a...

Voy en el autobús nocturno, mirando las partes más feas de esta ciudad. Voy tarareando "Sweet Jane" y no me importa que la gente mire. Es mi película. Al final decidí editar el inicio en donde un tipo hablaba de Web Semántica y de Lou Reed. Quizá por esa machacona insistencia ahora tarareo Sweet Jane, pero eso ya no es importante.
Creo que ese miércoles soñé con los créditos.





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