viernes, febrero 11, 2005

La vida es sueño

Y ahí en la pared, un mapa. Un mapa vudú alfilereado con muchos papelitos que decían varios nombres. Pensé que conquistarías al mundo, pero resultó que ahora eras misionero y yo tranquila me decía que benditoseadios, mal que bien, había hecho una obra de caridad al no reclamarte la guitarra que jamás me devolviste. Y tú me decías que la usabas para cantar con los niños. Y yo te pensaba en un "We are the world, we are the children"
Y de pronto tú eras bueno.
Y de pronto yo también.
Y nos abrazábamos como en película musical. Sin morbo, sin amor, con mucha esperanza.
Sabía que no te volvería a ver pero ambos teníamos la vida resuelta y quedábamos en intercambiar cartitas.
Y así, con este sueño estúpido, me olvido de saldar esa cuenta pendiente.
De paso, me dejo de torturar con mi obsesión de flor del campo: "A mi me gusta terminar las cosaaas bieeeeen. A mí me gusta tener un buen recuerdo de la gente y que la gente me recuerde bieeeeen"
Como tú bien dijiste:
"El tiempo no obliga a la osmosis, ni a adornar recuerditos, ni a hacer concesiones"
Y estoy de acuerdo. Ni un ápice he adornado las llagas.
Pero los sueños, sueños son y daré por vivido lo soñado. Ya lo dijo Calderón de la Mierda: La vida es una barca y a mí no me va a hacer agua.
Y se acabó.
Neeeeeeeeext.

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